Llega la bestia negra
Para los que no tenían bastante con los 612 CV del Mercedes SL 65 AMG, la marca de la estrella tiene preparada la edición Black Series de este modelo. Ofrece prestaciones de escándalo y la garantía de no pasar desapercibido.
Aunque parece recién sacado de los circuitos, el nuevo AMG es un coche de calle. Eso sí, no es apto ni para todos los conductores, ni mucho menos para todos los bolsillos. Aún no se conoce su precio pero seguro que hay que añadir un buen “pico” a los 238.312 euros que cuesta la versión “normal”.
El diseño de su carrocería ya delata el poderío de esta nueva entrega de las “Series Negras”. Basta ver las generosas tomas de aire colocadas en el capó, la parrilla y las aletas delanteras. Los sobredimensionados pasos de rueda también hablan por sí solos, al igual que el alerón trasero escamoteable, que se eleva 12 cm cuando la aguja del velocímetro supera los 120 km/h. Claro que si no se alcanza esta velocidad se puede hacer que emerja pulsando un botón. Está realizado en fibra de carbono, al igual que el techo y el capó, algo que contribuye a aligerar el peso del conjunto.
Los cambios realizados en el Black Series que no se ven afectan sobre todo a la mecánica, la transmisión y la suspensión, que es más baja y totalmente regulable para adaptarse mejor a las condiciones de uso de cada momento. Por otro lado el control electrónico de estabilidad, ESP, permite tres posiciones: normal, sport o desconectado.
En las ruedas delanteras lleva llantas de 19 pulgadas y discos de freno de 390x36 mm con seis pistones, mientras que en las traseras las llantas son de 20 pulgadas y los discos de 360x26 mm con cuatro pistones. Los neumáticos que monta son los Dunlop Sport Maxx GT.
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